Quiche de Bonito



No habíamos terminado con nuestra serie de recetas de bonito. Hicimos bonito encebollado y nos sobró.

Que sobre algo en una receta como esta, es una maravilla. Y lo vamos a demostrar.

El quiche es una tarta salada, que en su elaboración incorpora huevos y nata además del relleno que se desee. El quiche posiblemente más famoso, es el quiche Lorraine, que usualmente incorpora jamón y queso. Sobre el relleno, la imaginación es el límite.

En el que presentamos aquí, la mezcla de atún cocinado con cebolla y pimiento, da el equilibrio adecuado a los huevos y la nata.


Además de los ingredientes mencionados, el pastel se cocina sobre una base de masa quebrada, también llamada pasta brick o masa “brisa”. Esta masa en su origen es una combinación de harina, huevo y mantequilla, que se amasa ligeramente, y que cuando se hornea tiene una consistencia arenosa y crujiente en la boca.




No elaboraremos la pasta en esta receta, ya hemos trabajado bastante haciendo el bonito encebollado, que será lo que de un punto de distinción a nuestro quiche. Usaremos una cualquiera de las que se encuentran envasadas en el mercado.

Ingredientes para 4 personas:

400 gr. de bonito encebollado (ver receta anterior)
200 ml de nata líquida (35% de materia grasa)
4 huevos
Una base de masa “brisa”
Sal y pimienta

Como herramientas “especiales” usaremos un molde de tarta y un puñado de legumbres

Preparación:

Ponemos el bonito encebollado en un colador sobre un bol durante media hora, removiendo un par de veces para que escurra todo el líquido. El líquido es el peor enemigo del relleno de un quiche.




Extendemos la masa brisa que hemos comprado sobre el papel de horno en el que, habitualmente, viene envuelta. Si no fuera así, utilizar una lámina de papel de horno.




Tomamos el papel con la masa y lo adaptamos a la forma del molde de tarta. Esto hace que no se pegue en el horneado, sin necesidad de engrasar el molde.







Colocamos una lámina de papel de aluminio sobre la masa, y perforamos con un tenedor lámina y masa.




Ponemos el puñado de legumbres sobre la lámina de aluminio. Estas dos operaciones tienen por objeto evitar que la masa suba y el fondo se deforme. Se puede evitar poner la lámina y las legumbres,  si vigilamos el horno mientras se cuece y pinchamos más cuando se levanta.


Colocamos una lámina de papel de aluminio sobre la masa, y perforamos con un tenedor lámina y masa.

Dejamos hornear la masa a 190º durante 30 minutos. 5 minutos antes quitamos la lámina y las legumbres para que se tueste un poco el fondo.

Sacamos del horno y dejamos enfriar 15 minutos.
Mientras, batimos los huevos y la nata con una varilla, y añadimos sal y pimienta.




Echamos el relleno sobre el fondo de la masa horneada y lo extendemos bien. Después añadimos encima la mezcla de los huevos y la nata. No importa que rebose un poco sobre la masa, siempre que no sea demasiado y que el papel esté bien distribuido debajo.



Se mete el conjunto de nuevo al horno, y se deja, a 190º, entre 20 y treinta minutos. El quiche saldrá más jugoso y menos sólido si el tiempo es de 20  minutos, y cuajado del todo con 30. A gusto del consumidor

Se puede servir con una ensaladita de tomate. Le va bien.

Bonito Encebollado


Teníamos una estupenda rodaja de bonito de kilo y medio. Hicimos “sashimi” con la parte del centro. El resto se pudo conservar muy bien en el frigorífico durante un par de días, o congelado. Vamos a hacer ese bonito encebollado.

Tanto el bonito como el atún y otros de su especie, cuando se cocinan se debe hacer lo mínimo posible.

El bonito o atún muy pasado resulta seco.

Un acompañamiento como el de esta receta, con cebolla y pimiento verde, aligera la carne contundente del bonito y marida muy bien.


Para enlazar con la receta anterior, también añadiremos dos cucharadas de salsa de soja, por si la botella que compramos para el sashimi, no sabemos qué hacer con ella. Ahora, en serio, le va muy bien a la receta.

Ingredientes para 4 personas (sobrará para el siguiente plato):

700 gr. de bonito, con su espina central
2 cebollas grandes (400 gr.)
2 pimientos verdes tipo italiano
2 cucharadas soperas de salsa de soja
Una cucharada sopera de harina
4cucharadas soperas de aceite de oliva para cebolla y piminto + 3 cucharadas más para freir el bonito
Sal y pimienta

Para la salsa:

Media cebolla mediana (100 gr.)
Una rama de perejil
Medio litro de agua
 
Preparación:

Ponemos sal y pimienta en los trozos de bonito, que previamente hemos separado de la espina. Tomamos los trozos más presentables, y el resto lo dejamos para el caldo. Los doramos a fuego vivo en una sartén y reservamos


Cortamos la cebolla y el pimiento en aros (la cebolla realmente en semi-aros…es más fácil) y la ponemos en el aceite, primero a fuego rápido, hasta que la verdura se tueste un poco, y luego a fuego medio/lento hasta que tome aspecto confitado. Unos 20 minutos suele ser suficiente.




Cuando la cebolla y el pimiento está pochado, añadimos la harina y dejamos que se cocine unos 20 segundos, removiendo. Hará que la salsa tenga una consistencia más espesa.



En un recipiente aparte ponemos a cocer la espina central, con la media cebolla la rama de perejil. Se trata de hacer un “fumet” o caldo de pescado. Para este caldo es suficiente mantener a fuego lento la preparación unos 25 minutos, retirando la espuma que se suele formar en la superficie de la cocción


Añadimos la salsa de soja y el caldo de pescado, y dejamos que cueza unos 10 minutos, o hasta que la mezcla tenga la consistencia adecuada.

Sólo en este momento, cuando la salsa está hecha añadimos los trozos de bonito fritos y apagamos el fuego. Es suficiente para que el bonito se cocine sin quedarse seco

Este es un plato que suele mejorar de un día para otro, así que a comer con calma…

Muy pronto en sus pantallas: Quiche de Bonito




 

Sashimi Fusión




¿Qué hacer con una rodaja de atún de un kilo y medio?.

Vas a tu mercado favorito y en la pescadería tienen muy a menudo ese medio bonito en un lugar preferente. Como tiene muy buena pinta, parece muy fresco, pides que te de una rodaja. Al pescadero se le va la mano y a tí el ojo y, sin darte cuenta, te haces con un kilo y medio de bonito del norte, que cuando lo compraste no parecía tanto.  “Cómo la preparo?”  “Quita sólo la piel, por favor”

Así me encuentro en casa con mi rodaja de bonito sin piel, que parece que tiene vida propia y me mira con grandes ojos negros. Decido que a ningún cocinero que se precie debe asustarle ninguna materia prima, si es de calidad 


Esto me pasó una vez y se me ocurrió que, en vez de hacer un solo plato, podía hacer tres. Paciencia, empezamos por el principio.

El primer plato lo he llamado “Sashimi Fusión” por el hecho de incluir bonito del norte y aceite de oliva en la receta. Sashimi, para los no iniciados, es el nombre que los japoneses dan a los platos hechos con pescado crudo.
El pescado crudo es el elemento fundamental y más significativo de la comida japonesa. Sólo pescado de la mejor calidad, fresco y seleccionando el corte más adecuado.

El “túnido” estrella es, sin duda el “toro”, atún rojo. Es más caro y menos frecuente en las pescaderías. El bonito es un sustituto, aparte de más nuestro, más fácil de encontrar. Si os gusta el sashimi, no dejéis de probar esta receta.

Ingredientes:

Una rodaja de bonito de 1,5 Kg., para el sashimi utilizaremos medio Kg, de la mejor calidad
125 ml de aceite de oliva virgen extra
Dos cucharadas soperas de salsa de soja
Una cucharada sopera de escamas de sal marina


…dos recetas más con bonito muy pronto!.

De nuestra rodaja de bonito seleccionaremos la parte central de cada cuarto, tomaremos trozos rectangulares, cortando lonchas de 1,5 cm en la dirección de la espina, y después cortando los pequeños cubitos de la parte más blanca. El resto lo reservamos para nuestro siguiente plato. Es recomendable congelar y volver a descongelar las partes que se tomen crudas, para evitar la contaminación por anisakis.

Mezclamos el aceite con la soja, y distribuimos la mezcla sobre los trozos de atún.

Poner un pellizco de de escamas de sal de mar sobre cada trozo.

Y ya está, así de sencillo. Esa sencillez es la clave de la armonía de esta cultura maravillosa.

Podemos acompañar el plato con una copa de “sake” (vino de arroz), templado, o si queremos fusionar más, con una copa de Jerez. Más fusión: yo lo como con pan.