Crema de Coliflor con Huevas de Salmón, Pipas y Pistachos


En el plato de hoy vamos a combinar sabores y texturas, para vestir de gala una sencilla crema de coliflor

Esta flor de huerta es un vegetal que crea cierta polémica. No es difícil encontrar gente que, sencillamente, no puede con ella. Sin duda el fuerte olor que suele desprender cuando se cocina, no ayuda mucho a su popularidad.



En casa he tenido una fuerte resistencia con este plato. He recibido sugerencias sobre conservar el resto de los ingredientes y quitar la crema, o cambiarla por otra, calabacín, alcachofas, espárragos…






Al final he seguido firme. Creo que el sabor soso de la coliflor, mezcla bien con las huevas de salmón. Al mismo tiempo su cremosidad, contrasta con el crujiente de los frutos secos y las huevas explotando en la boca. Un festival. En todo caso, nada como abrirse a la polémica. Para eso son los blogs, ¿no?


Ingredientes para 4 personas:

600 gr. de coliflor
250 ml. de caldo de pollo (un vaso de los de agua)
100 gr. de huevas de salmón.
12 pistachos pelados
50 gr. de pipas peladas
80 gr. de patata
80 gr. de cebolla (media cebolla)
Dos cucharadas soperas de nata líquida
Sal y pimienta negra molida

Preparación:

La preparación es muy sencilla. Un punto más a favor de este plato

Tomamos la coliflor y desprendemos del tronco los “arbolitos”.
Lo ponemos en la olla a presión junto con la cebolla la patata con un pellizco de sal y un toque de pimienta negra molida

Cuando la presión haya subido, dejamos cocer 8 minutos.
Sacamos toda la verdura de la olla y escurrimos el agua.
Añadimos el caldo de pollo y trituramos con la batidora.


El punto de cremosidad depende del gusto del comensal, y se puede rectificar añadiendo más o menos caldo de pollo.
Finalmente añadimos la nata líquida y rectificamos de sal.

Presentamos el plato con un montoncito de huevas de salmón en el centro y los pistachos pelados y las pipas alrededor. Es una oportunidad de practicar la decoración en el plato.

Sugerencias: Las huevas de salmón son caras. Los 100 gr. de esta receta pueden costar 10 o 12 Euros. Se pueden sustituir por huevas de mújol, trucha…e incluso por trocitos pequeños de salmón ahumados.


Siempre buscando el contraste de sabores y texturas

Y la crema?, bien yo sigo apostando por la col en flor. Pero se puede probar con otras…buena suerte.

(...y ese vaso de ColaCao qué pinta aquí?...es caldo de pollo..sin clarificar. Cociendo una carcasa de pollo durante una hora con media cebolla y una ramita de perejil en un litro de agua. Dejamos el caldo colado en la nevera de un día para otro, y se formará en la superficie una capa de grasa blanca solidificada. La quitamos, y ya tenemos el caldo desgrasado, más sano y digestivo)

Tejas

Ligeras y crujientes. Al placer de degustar estas deliciosas galletitas, añadimos la posibilidad de hacerlo cuando acaban de salir del horno.

Nadie resiste la tentación de probarlas, después de que la cocina se ha impregnado del aroma de la mantequilla derretida. Cuando aún están templadas. Cuando se cocina en casa, sobre todo la pastelería, además del resultado final, perfumamos la casa con un magnífico ambientador.

Esta receta está bien para pasar el rato una de estas largas tardes de invierno. Puesto que la teja es una galleta fina, la masa da para un montón de piezas., que desaparecerán volando…

El nombre les viene de su curvado característico. Justo lo que no vamos a hacer en esta receta. Vamos a ser originales…y nos vamos a ahorrar trabajo.

Ingredientes para medio kilo de tejas:

100 gr. de mantequilla “pomada”
185 gr. de azúcar glas
2 claras de huevo (120gr)
115 gr. de harina
50 gr. de almendra molida





Preparación:

Tomamos la mantequilla y la dejamos a punto de pomada. Mejor si previamente hemos sacado la mantequilla del frigorífico. Si no fuera así ponemos 20 segundos en el microondas, sacamos y batimos. Si no fuera suficiente, repetimos la operación. Debe tener la consistencia de una crema.

Añadimos el azúcar y mezclamos bién.


Si de la crema de turrón que hicimos hace poco, guardamos las claras que no se usaban, podemos recuperar nuestro pequeño iceberg del congelador y utilizarlo en las tejas, dejándolo descongelar antes. No están los tiempos para tirar nada. De todos modos, sólo vamos a usar dos o tres claras para el postre

Añadimos las claras y batimos de nuevo. Esta masa es de mucho batir.

Por último añadimos la harina tamizada, es decir, pasada previamente por un colador. Para esta operación, echamos la harina en el colador, tomamos el mango  y damos pequeños golpes en uno de los laterales..




Batimos de nuevo. Al final debe quedar una crema ligera que moje la cuchara con cierta densidad.






En una bandeja de horno colocamos un papel sulfurizado, bajo la original denominación de “papel de horno”. Podéis encontrarlo en muchos hipermercados.

Sobre el papel, con una cuchara, ponemos manchas de la masa, girando en espiral. Añadimos una pizca de almendra molida.

Se hornea durante 9 minutos a una temperatura de 165º.

El papel se puede utilizar en las tandas posteriores de horneado. Sólo es necesario sacudir las migas que quedan, porque si no se quemarían.

Si alguien quiere darle la característica forma de teja, basta con curvar el papel antes de que se enfríe la galleta. Cuidado!, no quemarse…





Crema Helada de Turrón



Todavía estamos en Enero y la Navidad parece ya muy lejana. De repente abrimos un armario y aparece esa tableta de turrón “del blando” que sobró de estas entrañables fiestas. El exceso de cordero, besugo y otros manjares, hace que lleguemos muy desfondados a los postres y, claro, el turrón sobra.

Es el momento de aprovecharla y, al mismo tiempo, recordar con un postre los sabores navideños. El turrón de jijona es, realmente un gran y contundente postre. Pero su contundencia es de la buena: almendras, miel, azúcar y clara de huevo… todo muy sano si se consume con moderación.

El concepto de este postre es muy sencillo. Haremos una crema inglesa a la que añadiremos el turrón blando o turrón de jijona desmigado. Si, pero, qué es eso de la crema inglesa?.





Bueno, pues básicamente, poco más o menos….unas natillas. Vamos a desmitificar…



Para nuestra crema inglesa utilizaremos leche, nata y yema de huevo. Tiene un poco de trabajo y algo de técnica. Pero con un poco de paciencia, se puede conseguir buenos resultados. Y para mejorar, usaremos unas vainas de vainilla natural.


Ingredientes para 4 a 6 personas:

200 gr. de turrón de Jijona (“del blando”)
250 ml de leche
250 ml de nata
6 yemas de huevo
125 gr. de azúcar
2 vainas de vainilla natural
Unos palitos de “Mikado”

Preparación:

Para hacer la crema inglesa, comenzamos separando las yemas de las claras. El método tradicional es: cascar el huevo por la mitad sobre un bol, y dejar que la  clara caiga, mientras pasamos la yema de un lado a otro de la cáscara y mezclamos las yemas con la leche en una cazuela pequeña. Podemos guardar las claras, congeladas, para la próxima receta (ya se está cociendo). Batimos hasta que leche, nata y huevo se mezclen



Aparte, preparamos la vainilla: se corta la vaina de forma longitudinal y, con la punta de un cuchillo, raspamos los granitos de su interior.


En seguida apreciaremos el aroma que esta especia le va a dar a nuestra receta. Añadimos los granitos y las vainas a la crema. Las vainas se retiran al final.


Para que esta crema salga, el secreto está en remover la mezcla anterior a una temperatura en torno a los 85º. Esto se puede conseguir de varias maneras. Utilizando los utensilios más habituales, se puede trabajar la mezcla al baño María.



Para ello tomamos una fuente ancha, situamos un salvamanteles metálico en el centro, y llenamos hasta la mitad de agua y llevamos a ebullición suave
 





Sobre el salvamanteles ponemos nuestra cazuela con la mezcla y, cuando empieza a calentarse, removeremos constantemente. El salvamanteles hace que la ebullición no salpique.






Dejamos enfriar la crema. Tomamos el turrón y lo desmenuzamos. Lo mejor: usar las manos, bien limpias…






Sabremos que la crema está lista, cuando cubra (“nape”,  que se dice en cocina) una espátula o una cuchara.

Añadimos el turrón desmenuzado a la crema y removemos.


El toque final lo dará el frigorífico. Debemos congelar la crema hasta un punto en el que no quede congelada del todo. También se puede dejar en el congelador el tiempo que haga falta y sacarla una hora antes de consumirse. Debe tener una consistencia cremosa y muy fría.

La servimos con turrón desmenuzado por encima, y unos palitos de “Mikado”